Poesía que duele

Siento las lágrimas empujando en mis ojos, pero no quieren salir;
siento el dolor ardiendo en mi pecho, la presión que me impide vivir.
Siento un pensamiento que no quiere dejarme en mi soledad,
que me obliga a dudar de mi mente y su malvada racionalidad.
Siento que es ella la que no me permite hacer lo lógico,
dejandome sólo con mi final trágico. 

 

 

 

 

 

Dualidad

Una vez más, se resisitió a escapar de las suaves ataduras del sueño. Sin embargo, esta vez el regreso a la realidad fué más suave que de costumbre, casi artificial. Apenas sintió esa sensación de desasosiego que le invadía cada vez que se desconectaba. Abrió los ojos y simplemente comenzó a funcionar. Decidió pasear por el nuevo parque que había diseñado pocos días atrás. Mientras lo hacía observaba con atención los elementos que le rodeaban. Los árboles, los bancos, la hierba, el estanque, todo estaba recubierto con un halo artificial, como si todo aquello fuera a esfumarse en cuanto algo o alguien lo tocara. Entonces se dio cuenta de una cosa, algo que temía desde que comenzó el paseo. Estaba soñando. Inmediatamente fue consciente de que si era consciente en su sueño, podría controlarlo todo y pasar un buen rato. Pero mientras se materializaba este pensamiento un dolor agudo le recorrió la espalda y volvió a despertar. Esta vez de verdad. ¿O no?

La realidad me sorprende en el cuarto de baño

Me despierto. El sueño sigue sin salir de mis extremidades y de mi cabeza. Un sentimiento extraño me sobreviene. Parece que la gravedad ha dejado de existir. Creo volar. La manta es mi ala, el cojín es el viento que me impulsa y el colchón parece la nube en la que vivo cuando no estoy sobre la Tierra.

Un ruido me hace caer apruptamente de la nube en la que me había posado para descansar del vuelo. ¡El puto despertador! ¿Quién le mandaría a tocar a estas horas? Con un esfuerzo sobrehumano me despego de la almohada y siento el mareo de la gravedad. Sin la gravedad, no sufririamos tantos mareos. Es una simple cuestión de biologia. Pero no es tan simple vivir sin gravedad. Es por eso que tenemos que volver del país de los sueños. Sin gravedad, no hay posibilidad alguna de tocar fondo. La filosofía fracasa cuando no hay sistema de referencia y sin gravedad no hay sistema de referencia.

Las primeras horas de la mañana son las peores. Es imposible que el cerebro no se llene de pensamiento abstractos e incoherentes. Es la influencia del "mundo de la anarquia", del mundo de los sueños, del mundo en el que no existen limites. La cabeza se llena hasta tal punto, que quiere reventar y adquiere un peso que no corresponde a la ligereza anterior.

Cabízbajo me levanto y camino lentamente hacia la puerta del cuarto de baño, pareciendo más un zombi que una persona "normal". Una idea sigue a la otra como el fuego de una ametralladora, dejando el mismo rastro de destrucción entre mis neuronas. Llego a la puerta, la abro y entro.

Lo primero que hago es vaciar mi vejiga. No tengo ni idea por que se llena tanto durante la noche, si no bebo mientras duermo. A lo mejor es por eso que no salimos volando mientras dormimos. Al terminar siento un poco de esa ligereza que daba por perdida.

Sigo intentando organizar mi mente, pero no lo consigo. Entro en la ducha. Abro el agua. Veo caer las primeras gotas en cámara lenta. Mis pensamientos se aceleran. Cada vez más salen disparados de mi red neuronal. Saben que están condenadas a perecer en cuanto la primera gota toque mi piel. El agua toca mi cuerpo. Todo vuelve a acelerarse, todo parece querer recuperar el tiempo que estaba ralentizado. Las ideas desaparecen sin dejar rastro aparente.

Pero la despedida no duele porque sabemos que volverán. Siempre vuelven. 

Patos

  Era una gélida pero soleada tarde de otoño cuando regresó a casa con un periódico bajo el brazo. Una típica tarde de domingo. Había dormido hasta pasadas las doce y tuvo que ir a la estación para comprar el jornal.
  Al cruzar el rio vió a los patos dando vueltas sobre el rio. Se paró para observarlos. Parecía como si estuvieran jugando con la corriente; recorrían un corto trayecto contra la corriente para dejarse arrastrar.
  Estuvo sentado un rato sobre el muro a la linde del río hasta que el sol se escondió y empezó a sentir frío. Volvió a casa con la certeza que la vida tiene que ser algo excepcional y que no tenia razón para no disfrutarla.

La coyuntura

La coyuntura económica se debe a la acción de los tigres asiáticos que han aprovechado la debilidad del mercado europeo de las nuevas tecnologías para introducir precios muy agresivos y asi captar a nuevos clientes que buscan mayores rentabilidades para sus propuestas económicas. A esto hemos de sumar las trabas por parte de la comisión europea y el banco central europeo, que han impedido dar alas a las opas de endesa y gas natural. Por otra parte, el comisario europeo de las nuevas tecnologías ha declarado, en palabras textuales "que impediremos cualquier acción ilícita del mercado asiático". Armando Bronca Fuerte para CNN PLUS ESPAÑA

Gota de agua

La velocidad alcanzada por la gota de agua consigue abrir un túnel temporal y trasladarla hacia los confines de la existencia. Mientras, en algún lugar, un viejo rema tranquilamente por el lago, directo a su casa mientras los peces que tiene en el cubo se lamentan de haber sido tan inocentes y haber moridido el anzuelo con esa facilidad. La tarde cae y los grillos empiezan a entonar su canto. El paisaje en el horizonte se vuelve de tono rosado y las siluetas se hacen cada vez más oscuras. La oscuridad momentánea da paso a las luces lejanas de aquella ciudad. El murmullo se apaga y vuelve sucederse así durante miles de millones días.

Transformación aparente

Transformando la brutalidad de los botones afilados que beben sin parar de una botella vacía de jabón mientras se lamentan de haberse mordido la lengua que fabricaba verdes espinas flotantes. Mientras huyo de aquél árbol gigante, mis pies vuelven a fabricar nueces de alce y se quedan viendo un espejo que está atravesando un lago con sus propios ojos. Cuando vuelva otra vez diremos claramente ¡NO! pero el no se alterará apenas y bajará jovialmente con esa malvada risa que le caracteriza mientras destruye las esperanzas de las ciruelas menos exigentes.

La frontalidad de aquel individuo sólo se ve superada por la practicidad del neumático que flota en la espesura infernal, custodiada por seres extrañamente antropomórficos, que sin embargo, no tienen ningún rasgo aparentemente humano. Quizás en aquél universo el concepto de atropomorfo sea distinto. Quizás no. Quizás no exista nada.

Una vez más vuelvo a cerrar los ojos y un mundo de colores vagos se cierra ante mi. 

Combustible cerebral

El combustible cerebral colapsa las calles cercanas a mi casa, sin embargo, he decidido volver a volar.

Otro comentario flotando sobre mi ego que sobrepasa las fronteras de los frutales que hay más allá del mar frontal. Sobre aquellas franjas naranjas puedes ver como las aves marinas charlan animadamente sobre cuantos ladrillos tienen sus ojos. No sé cuánto tiempo queda hasta que nazca, pero no se si seré capaz de seguir llorando rios de tinta, mientras ahí fuera todo el mundo está escondido tras la tierra vegetal. El pensamiento colectivo reactiva los motores nacidos de una caja de madera escondida en el desván de aquella casa del infierno.

La sensación de pánico vuelve a invadirme mientras camino a través de la tierra. No creo que sea necesario nacer una vez más. Cuando vuelva a la casa de cristal, volveremos a amarnos a través de un hilo atemporal. Ese alce ha decidido que no torturará más a la colonia de gnomos porque estos le han convencido de que es mejor mudarse a otra ciudad.

Mientras me visto, observo los múltiples colores de las pareces que no me rodean. Al cerrar la puerta salgo de la habitación por la ventana del tejado, mientras me alejo, las cosas se hacen más grandes y pesadas. Las nubes desaparecen y me vuelvo a cruzar con aquel trozo de plástico de chupachups con el que estuve charlando el otro día. No retroceré a devolverle el carisma que me prestó. Una vez en el andén, las hojas caen y la planta se seca. Es la hora de volver a aquella gota de agua y no salir.

Una historia

La convexidad de las formas me impedía ver más allá de aquellas plantas. Caminé un poco más y descubrí que sobre lo que llevaba caminando mas de cinco horas no era sino el lomo de una gigantesca tortuga. Intente alzarme volando sobre la roca que me habia traido hacia este escenario, pero no consegui nada. El cielo empezó a nublarse de rosa y volví a dormirme sobre la hogaza de pan que llevaba en el saco.

Cuando desperté las plantas habían desaparecido y en su lugar habian surgido 2 lagos de infinita extensión. Sin pensarlo, corrí hacia ellos. El agua se filtró sobre mis ropas y me hizo sentir frágil e indefenso. Una enorme tubería surgió del lago y me preguntó por qué razon no me destruía al entrar en contacto con el agua. Cuándo terminó de formular su pregunta, empecé descomponerme en moléculas. El dolor era insoportable. Volví a caer dormido. 

Vacío uniforme

El vacío es uniforme, mientras crece hacia fuera atrapando a las mentes mas delgadas, respirando y sumando crímenes verdaderos. La corteza del fruto está vacía. El vuelo volcánico está forzadamente vacío, y además, el tiempo absorbe la poca diversión que proporciona a aquellos jóvenes desesperanzados.

El pánico surge de las raíces más superficiales, mientras que la piel de las agujas del reloj inciden en caer una y otra vez sobre las verdes rocas del tiempo. Los sonidos metálicos despiertan a las grandes palmeras que allí vuelan mientras duermen.

El verde se apodera de toda la razon de los espacios entre infinitos numeros que suponen la realidad deconstruida frágilmente.