Algo flipante

http://www.youtube.com/watch?v=WZlE4AH3enU

Modestia

¿Alguién se ha fijado alguna vez en lo rápido que avanza el mundo alrededor de nosotros sin que podamos ir lo suficientemente prestos como para alcanzarlo?

El otro día estaba observando el puerto, sentado en un banco en el muelle. Los barcos pasaban, las gaviotas ¿croaban? y el Sol lucía por primera vez desde días. Y mientras dejaba mis pensamientos vagar por el infinito, me vino a la mente la solución a todos los problemas de la humanidad.

¡Era tan increíblemente sencilla! ¡¿Cómo no se le había ocurrido a nadie antes?! Le faltaba el último toque, pero aparte de eso, era perfecta. Perfecta y bella - porque eso es lo que tiene la sencillez: belleza.

Un barco volvió a pasar, sonando su bocina. Sacudí la cabeza. Me quité esa idea de la cabeza, porque al fín y al cabo, ¿quién soy yo para salvar el mundo?

Mr. Mungo and his lonely heart

"¿Sabes lo qué es una mangosta?", le preguntó. Le miró a los ojos mientras alzaba su copa para tomar un largo trago. El alcohol entró en su cuerpo, quemando cualquier cosa que se interpusiera entre sí y su sangre. No hizo mueca, saboreando en silencio el fuego interior y la ligera sensación de mareo que le provocaba el trago. "Una mangosta es una cazadora. Caza animales más grandes y peligrosos que ella misma." Ella murmuró algo, pero le pareció de poca importancia. "Tus ojos. Son tus ojos. ¿Alguna vez te han dicho que parecen ojos de serpiente? Hermosos y letales al mismo tiempo, que hipnotizan a quien los mira." Se rió. Se rió con una risa como una brisa que pasa por el desierto - refresca sólo un momento, sólo para que el calor vuelva con más fuerza que antes. Se quedó quieto para observarla de nuevo. No le importaba que supiese que le parecía atractiva. Al contrario, quería que lo supiese. Para sus adentros se preguntaba si iba a tener éxito. Ella se soltó el pelo y agitó ligeramente la cabeza, permitiendo cazar una ínfima nota de su fragancia. "Muchos depredadores atraen a sus presas con aromas, ¿sabes? Pero hasta el final no se sabe quien caza y quien cae." Intentó mirarle a los ojos para ver su reacción, pero ella apartó la mirada, ocultando sus intenciones. Volvió a tomar un trago, más largo que el primero. "Hay especies que esperan a su presa durante días, incluso semanas. Se toman todo el tiempo necesario para saborear la caza." El alcohol volvía a su interior y disfrutaba cada vez más de lo que hacía. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que se había sentido tan libre. La volvió a mirar, no podía apartar su mirada de ella. Parecía sonreír por dentro, como riéndose de algo que solamente podía ver ella. La observó mientras ella bebía un poco de su copa; cómo los tragos bajaban por la garganta y hacían saltar ese esbelto cuello blanco mientras fijaba su mirada en algo situado detrás del plano de esta existencia. Siguió las finas líneas del cuello hasta sus pechos, que parecían irradiar una luz propia, que no era de este mundo. Sentía el calor de esa luz y la disfrutaba. "Nuestras piernas no están hechas para correr" le dijo, mientras se inclinaba para tocar las suyas."Estas finas líneas esculpidas en mármol no nos sirven para lo que fueron ideadas". El tacto de su piel. El tacto. De. Su. Piel. Nunca había tocado nada parecido. Se estremeció. Retiró la mano y comprobó que no le había molestado. Era como si hubiera tocado una nube sólida, hecha de seda. No tenía peso propio. No tenía resistencia. Era perfecta. Tomó otro trago para ocultar su excitación y para aclarar sus pensamientos. Aun era consciente de todo lo que pasaba a su alrededor, incluso notaba sus sentidos sensibilizados. No debía perder el control. No ahora. Ella se inclinó hacía él. Su cabello se desparramaba como aceite en la luz del Sol y su fragancia le nubló los sentidos. Sentía los pulsos de calor que emitía su cuerpo, llamándole, prometiéndole el paraíso. Su boca se acercó a su oreja. Ya había visto su boca antes, pero no de tan cerca. Le pareció que iba a desvanecer. Era una composición exquisita, rozando la perfección - incluso sobrepasándola, de curvas y finas líneas rectas. De pronto, le susurró. Sabía que era su perdición. Era una sirena. La voz perfecta. Un timbre templado. Un tono sensual. Una cadencia hermosa. No era la mangosta. No era el tiburón. No. Él no cazaba. Él era la presa que ingenuamente había caído en la trampa. Se había ofrecido al sacrificio. Y ya no le importaba.

La perdición del honesto

Triste aquel,

que no tiene hogar.

Triste aquel,

que no tiene quien amar.

Triste aquel,

que no sabe vivir.

Triste aquel,

que no quiere decidir.

Triste aquel,

aquel, que sabe la verdad.

¿Cómo quieres que te engañen?

Me gustaría poder dibujar. Bueno, puedo, pero no lo hago bien. La fotografía ha vendido su alma al mejor postor y lo único capaz de darnos imágenes puras y con un alma, es el dibujo.

El oficio de fotografo se ha democratizado y sólo algunos consiguen darle un soplo de vida a sus imágenes.

La lente se ha convertido en el peor enemigo de la realidad.

Ya nada es como antes; las imágenes mienten. Pero no mienten bien. Son como un político que no podemos tomar en serio.

El dibujo en cambio, es un demagogo que nos enseña lo que cada uno quiere ver. Es mentiroso, pero nunca ha reivindicado la verdad absoluta para si - sabe que miente, pero nos muestra su verdad.

Siempre hay una elección - ¿cómo quieres que te engañen?

Más de lo mismo

Un camino oscuro por el que deambulo

sin ver a donde estoy yendo

y estando sin sentido alguno

no me puedo creer lo que estoy viendo.

El final del camino está ahí,

¿no sientes qué termina

despues de esa esquina

en la que dejé lo bueno de tí?

Si no lo quieres saber,

te dará igual cuando te diga

que aún lo llevo conmigo.

Las mujeres

Lo mio con las mujeres es un tema para si. Siempre nos enseñan, que las mujeres tienen igual o más derechos que los hombres - aunque sea en teoría -, debido a las mayores dificultades que se encuentran en su camino por la vida. ¿Es justificable eso? El concepto de igualdad no cala en este aspecto - no somos iguales. Aparte de las diferencias de cuerpo, están las de la mente. Está claro, que nunca podremos hacer las cosas igualmente ni pensar lo mismo haciendo las mismas cosas. Es por eso que no se debería pedir una inclusión de las mujeres en las leyes.

Lo que hay que hacer es re-escribir esas leyes. Están hechas en épocas machistas. Para quien haya leído "El mundo de Sofía", sabrá de que hablo. Muy pocos de los filósofos que consideramos las bases de nuestra civilización eran feministas o veían a la mujer como humano equivalente al hombre. Incluso durante la revolución francesa - que hoy consideramos el nacimiento de los derechos humanos - las mujeres no fueron tomadas en cuenta, incluso fueron discriminadas y perseguidas por perseguir ideas egalitarias.

Y eso no es el final del camino. Incluso en nuestras "sociedades avanzadas" de hoy-en-día, nos falta mucho para aceptar que las mujeres tienen el mismo valor que un hombre. Todos somos humanos. Para todos los que ya se han dado cuenta, a que pienso llegar - enhorabuena. Para los demás, aqui viene la conclusión.

No sólo son las mujeres. No son el único grupo discriminado. Hay "extranjeros", hay enfermos mentales, discapacitados, niños, viejos, etc. Todos ellos son los que sufren en una sociedad netamente machista.

Hay que cambiar la constitución. No la de un solo país, sino la del mundo. Eso no es posible sin educación. Así que, a ver si algún día alguien se da cuenta, de que eso de meter billones y billones en armas o ensuciar el medio ambiente, no es el camino a seguir. ¿No se dan cuenta, de que con eso sólo siguen rizando el rizo? Tenemos que escapar de esa espiral. Sólo lleva a desesperación y al triunfo de unos pocos, que no tienen interés en un estado de bienestar mínimo universal. No soy partidario de un un regimen totalitario, simplemente, creo que un mundo con más oportunidades para todos es la meta que todos deberiamos perseguir. ¡Luchemos por este mundo!

Lo que está por venir en el porvenir

"¡Dios!"

Así más o menos suena cuando una católica tiene un orgasmo.

"¡Ahí, ahí, ahí!"

Así, si le mola la geografía.

"¡Sí, sí, sííí!"

Así, si es optimista.

"¡Tú nombre!"

Así, si está contigo.

Pero, ¿por qué no hay algo como un "gemido universal"? ¿A qué se debe? ¿Y por qué los hombres no solemos hacer tanto escandalo (ojo, hay excepciones)?

Una anecdota a respecto de esto: yo estaba en un hotel de montaña en Tirolia del Sur. Era Semana Santa y yo había ido con mi primo y con mi tía a esquiar y a visitar a unos amigos, que eran dueños del hotel. Al tercer día creo que fue, que llego un hombre. Un hombre sólo y descuidado. Se le veía cansado y sucio, sin afeitar y sin haber visto una ducha en mucho tiempo. Pero era joven y debajo de esa capa de mugre, había un "apuesto" macho italiano. Mientras estabamos cenando, apareció una chica bellísima y se sentó con él, como si se estuvieran conociendo.

Bueno, corto el rollo. Por la noche, en la habitación contigua a la mía se escucharon unos gemidos increibles. ¡Pero eran de él! La pobre chica o no disfrutaba, o era calladita. En fín. No cerré ojo, porque en un lado estaba la parejita dalequetepego y en el otro mi primo roncando. ¡Pesadilla!

Después de hablar con algunas amigas (y no-amigas), se condenso la idea, de que es para liberar presión. Otros pegan a su pareja. Otros no sé lo que hacen.

Así que si la próxima vez que tengas sexo (espero que pronto), te quieras quejar del volumen de los gritos, piensa que te hubiese podido tocar mucho peor.

Poesía que duele

Siento las lágrimas empujando en mis ojos, pero no quieren salir;
siento el dolor ardiendo en mi pecho, la presión que me impide vivir.
Siento un pensamiento que no quiere dejarme en mi soledad,
que me obliga a dudar de mi mente y su malvada racionalidad.
Siento que es ella la que no me permite hacer lo lógico,
dejandome sólo con mi final trágico. 

 

 

 

 

 

Dualidad

Una vez más, se resisitió a escapar de las suaves ataduras del sueño. Sin embargo, esta vez el regreso a la realidad fué más suave que de costumbre, casi artificial. Apenas sintió esa sensación de desasosiego que le invadía cada vez que se desconectaba. Abrió los ojos y simplemente comenzó a funcionar. Decidió pasear por el nuevo parque que había diseñado pocos días atrás. Mientras lo hacía observaba con atención los elementos que le rodeaban. Los árboles, los bancos, la hierba, el estanque, todo estaba recubierto con un halo artificial, como si todo aquello fuera a esfumarse en cuanto algo o alguien lo tocara. Entonces se dio cuenta de una cosa, algo que temía desde que comenzó el paseo. Estaba soñando. Inmediatamente fue consciente de que si era consciente en su sueño, podría controlarlo todo y pasar un buen rato. Pero mientras se materializaba este pensamiento un dolor agudo le recorrió la espalda y volvió a despertar. Esta vez de verdad. ¿O no?