Patos
Era una gélida pero soleada tarde de otoño cuando regresó a casa con un periódico bajo el brazo. Una típica tarde de domingo. Había dormido hasta pasadas las doce y tuvo que ir a la estación para comprar el jornal.
Al cruzar el rio vió a los patos dando vueltas sobre el rio. Se paró para observarlos. Parecía como si estuvieran jugando con la corriente; recorrían un corto trayecto contra la corriente para dejarse arrastrar.
Estuvo sentado un rato sobre el muro a la linde del río hasta que el sol se escondió y empezó a sentir frío. Volvió a casa con la certeza que la vida tiene que ser algo excepcional y que no tenia razón para no disfrutarla.
